Quiero pedir perdón

Una propuesta de Josechu Velasco Navarro

Aunque no puedo dejar de pensar en el terror de aquellos que se cruzaron conmigo y a los que desde aquí pido disculpas.

A todos los que todavía conserven el susto en el cuerpo. Y quiero dar gracias a Dios de poder estar escribiendo estás líneas para pedir perdón.

Y es que con dieciocho recién cumplidos (ahora tengo cuarenta y tres) mi familia que era pudiente me regaló un Ford Escort XR3 (cuando lo mejor que se veía en las carreteras eran los Seat 127).

Claro, que ya llevaba muchas locuras a cuestas con la moto. Entonces empezaron con aquel coche los adelantamientos triples, por el arcén contrario. Las idas y venidas de Valencia con el cuentarrevoluciones siempre sobre el rojo. Los medios trompos para aparcar en batería. Las salidas chirriantes en los semáforos. Los piques con cualquiera que se atreviera...y me reía mucho cuando la gente ponía su dedo índice sobre su sien y me miraban con aquellas caras de terror.

Luego llegó el Renault 5 Copa Turbo, a los veinte años, cuando ya había reventado el pobre Escort (sin golpes, que conste).Aquello ya fue el sumun de la locura. La aceleración descontrolada de aquel vehículo y mis actos de insensatez, me hielan la sangre hoy en día y algunas noches me desvelan si lo pienso.

Por supuesto, entretanto, descuajeringué los dos coches que mis padres usaban para su trabajo aunque el que más contento estaba, sin duda, era el vendedor de neumáticos, que tenía en mí una mina.

Ahora tengo un Toyota Land Cruiser y circulo a ciento veinte, mirándolo todo, tranquilamente, llegando siempre, y hace cinco años que no me ponen una multa, (por supuesto tengo todos los puntos más aquellos que regalaron). Pero tengo que agradecer al cielo haberme mantenido con vida y a la vez haberme enseñado como se conduce. Aunque no puedo dejar de pensar en el terror de aquellos que se cruzaron conmigo y a los que desde aquí pido disculpas. Muchas gracias