Ponle freno a...

El mal uso de los Navegadores

La demanda de navegadores ha aumentado debido a la utilidad que tienen. Pero, es importante darle un buen uso para que no sea una distracción al volante.

Los navegadores nos indican cómo llegar a un sitio concreto, nos avisan de la ubicación de radares e incluso de los atascos. Por estas razones, la demanda de navegadores ha aumentado de manera exponencial en los últimos años. Más aún desde la aparición de los equipos portátiles, que cuestan menos de 150 euros y de los que, sólo en 2006, se vendieron 1,3 millones de unidades en España.

 

El navegador es una herramienta muy útil y, aunque la ley permite manejarlo en marcha, lo más recomendable es programarlo siempre antes de arrancar. De hecho, la Dirección General de Tráfico (DGT) ya ha advertido que, si se demostrara que la utilización del navegador puede provocar distracciones, sólo se podría manejar mediante un sistema "manos libres" como el del móvil.

 

Sin embargo, apenas existen modelos que se bloqueen cuando el coche está en marcha, que es el momento de mayor peligro porque sólo en consultar la pantalla se pierden entre tres y cinco segundos.

 

Asimismo, hay que destacar que algunos estudios indican que cuando el aparato da órdenes se produce una situación de riesgo porque el conductor  "desconecta" para entenderlas. Y si se empeña en obedecerlas de inmediato, aparecen los frenazos bruscos o los giros precipitados. Por último, es importante colocarlo donde no reste visibilidad ni estorbe el manejo de otros mandos.

 

CONSEJOS:

 

- Instale el navegador donde no altere la visibilidad ni dificulte el manejo de otros mandos del vehículo.
- Programe el navegador antes de iniciar la marcha.
- Deténgase en un sitio seguro si tiene que modificar la ruta.
- Cuando lo haya programado, concéntrese en la carretera y no atienda a la pantalla del navegador.
- Si las órdenes son confusas, se está recalculando la ruta o tiene dudas, preste atención a la circulación y no realice maniobras peligrosas como frenar bruscamente o girar de forma inesperada.
- No intente seguir las órdenes del navegador a rajatabla.
- Especialmente en ciudad, tenga en cuenta que puede haber cambios de señalización, obras o nuevas vías que contradigan los mensajes de su navegador.
- En definitiva, recuerde que el navegador es una herramienta de ayuda, pero quien conduce y  tomas las decisiones es usted.