Ponle freno a...

La velocidad

Hace un siglo, los automóviles eran unos "locos cacharros" que despertaban el pánico. Hoy, a años luz en seguridad y tecnología, la velocidad sigue levantado polvareda. Porque puede matar o, cuando menos, agravar las lesiones en un accidente.

Basta contemplar un ensayo de EuroNCAP. Por ejemplo, el choque frontal se simula a sólo 64 kilómetros por hora, pero equivale a una caída libre desde casi 20 metros.

 

Las estadísticas de Tráfico dicen que la velocidad es un factor concurrente, con otros, en uno de cada cuatro siniestros. Y si hablamos de velocidad inadecuada, entonces aparece en casi un tercio de los accidentes mortales.

 

Por velocidad inadecuada, se entiende una legal, pero inapropiada respecto a la climatología o estado del tráfico y de la vía. A 120 kilómetros por hora, en un estornudo nos habríamos tragado un campo de fútbol. Pero no es lo mismo hacerlo sobre una autovía despejada o en un día luminoso, que con niebla o por una carretera de doble sentido.

 

Otro tanto ocurre en ciudad. Porque si en un atropello a 30km/h moriría el 5% de los peatones, a 80 km/h sería casi el 100%.

 

CONSEJOS:

 

Las prisas no son buenas consejeras y, al volante, una mala compañía. Piense que, si en lugar de ir a 120 km/h viaja a 150, en 300 kilómetros apenas habrá ganado media hora. Pero asume más riesgos, gastará hasta un 40% más combustible, puede perder puntos y ver como aflojan su cartera.
 

Por eso, si su coche tiene control o limitador de velocidad, regúlelo dentro  de los límites: viajará más relajado y se olvidará de los radares. Además, deje siempre libre el carril de la izquierda -lo dictan las normas- y adecúe la velocidad a las condiciones del viaje.

 

Respete la distancia de seguridad y, en todo caso, realice una conducción preventiva: mire siempre dos o tres coches por delante del suyo.